Clásicamente el parto se ha divido en 3 etapas cuyas características y duración aparecen en numerosos libros de fisiología.

Las fases de dilatación (primera etapa), de expulsivo (segunda etapa) y de alumbramiento (tercera etapa) están definidas y documentadas en guías como la “Guía de Práctica Clínica de Atención al Parto” del Ministerio de Sanidad y Política Social (MSPS) 2010. La división matemática de cada etapa del trabajo de parto nació de estudios realizados bajo una perspectiva médica y experimental en la que los nacimientos se daban en entornos hospitalarios, medicalizados y controlados mediante exploraciones invasivas, como la inmovilización de la mujer o el tacto vaginal rutinario (Friedman, 1955), cuya ética hoy en día sería más que cuestionable.
Al observar a las mujeres en partos no medicalizados, vemos que la realidad es que el parto es un proceso continuo en el que la mujer transita por las distintas etapas que van solapándose: fase latente, dilatación, transición y nacimiento.

Dónde se sitúa

La fase de transición no se reconoce como tal en las guías de práctica clínica. Algunos autores como Michel Odent identifican esta fase como la que precede a la fase de expulsivo, a partir de los 7-8 cm y hasta los 10cm (Odent n.d). En esa dilatación, el cérvix disminuye su resistencia, las contracciones se hacen más intensas, frecuentes y duraderas y aumenta la sensación de dolor. También en esta fase suele producirse la ruptura de la bolsa amniótica (si no se ha roto anteriormente) que intensifica aún más las contracciones y las sensaciones percibidas por la mujer. En estos momentos la mujer suele manifestar sentimientos de incertidumbre, temor, desesperación o miedo que conllevan un aumento de la adrenalina y la noradrenalina. Ambos neurotransmisores estimulan los músculos para el esfuerzo final que supone el expulsivo.

Cuál es el objetivo

El objetivo de esta fase es pasar de un cierto estado de pasividad muscular provocado por las endorfinas, en el que puede haber pocas o ninguna contracción, a la fase de expulsivo en la que necesitará la activación del cuerpo y mucha energía muscular.
El periodo de transición requerirá de una cierta pérdida de control por parte de la mujer, de abandono y de aceptación de las sensaciones y emociones que va percibiendo. En esta fase, la cabecita de la criatura suele ejercer presión sobre la parte superior del recto, el sacro y la pared vaginal. Esta presión puede provocar el reflejo de pujo antes de llegar a la dilatación completa. (Reed, 2015b). El pujo espontáneo en esta fase facilita la rotación de la criatura y aumenta la presión de la cabeza sobre el cérvix. La duración de esta fase es muy variable de una mujer a otra.
Generalmente es más larga en mujeres primíparas y en partos en los que la criatura está en posiciones occipito-posteriores (Reed, 2015b).

 

Cómo se reconoce

La fase de transición se caracteriza por una serie de manifestaciones físicas y emocionales que se pueden identificar en la mayoría de las mujeres.
Físicas
 Alternancia de calor-frío, sudor. Provocado por el aumento de la adrenalina.
 Náusea, vómitos, eructos. Por estimulación indirecta del peritoneo.
Cambio en el patrón respiratorio. Respiración más acelerada, puede haber hiperventilación. La respiración espontánea obedece siempre al estado emocional de la persona.
 Salida involuntaria de orina o heces, por la presión que ejerce la cabeza. Temblor involuntario, por esfuerzo y/o tensión muscular y falta de oxigenación de los músculos.
 Agotamiento real o subjetivo, sensación de no tener fuerza suficiente.

Emocionales
 Inquietud, confusión, provocadas por el cambio en los síntomas y sensaciones que requieren una
nueva adaptación.
 Irritabilidad, provocada por la sensación de cansancio y de sentirse al límite.
 Desánimo. La mujer pregunta cuándo se acabará, puede verbalizar que no siente que avance.
 Dudas, temores. Preguntas como: ¿podrá pasar la criatura? ¿estará bien? no sé si tendré fuerzas…
 Desesperación. Expresiones verbales limitadoras: no puedo más, no quiero seguir, no seré capaz de aguantar, me moriré.
 Pánico.
 Pensamientos de incapacidad no expresados.

Sinestesia

La fase de transición es uno de los momentos en la vida de una mujer en que esta puede experimentar sinestesia. La sinestesia es un fenómeno neurofisiológico durante el cual un sentido puede ser interpretado por el cerebro como otro sentido. Una caricia puede vivirse como si fuera una música bonita o una visión de colores. Se puede acentuar la percepción de los sonidos, de los colores y los sabores. Esto es el resultado del alto nivel de endorfinas y es similar a la sinestesia que se experimenta al consumir opiáceos (Simkin and Ancheta, 2011).

Consideraciones finales

La fase de transición debe tenerse en cuenta por parte de todos los que acompañan a una mujer de
parto. No existe una manera ideal de acompañar a todas las mujeres, cada mujer es única y sus necesidades deben ser consideradas individualmente.

La experiencia del dolor durante el parto, junto a la experiencia de la fortaleza física que el parto implica, da significado a la transición hacia la maternidad (Van der Gucht & Lewis, 2015).
El parto puede considerarse como un rito de paso y la matrona como la profesional más adecuada para acompañar en ese trance (Reed, 2013).


Este texto está extraído de la Guía de Asistencia al Parto en Casa de la Associació Catalana de Llevadores, Mayo 2018.

Recomendamos su lectura a todas las parejas y matronas, especialmente a aquellas que deseen tener un parto con el mínimo número de intervenciones o se están planteando la posibilidad de dar a luz en casa. Esperamos que os guste tanto como a nosotras.

Ana Casanova y Lele Ramírez. Matronas

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