¿Qué significa una gestación prolongada?

Vía: pinterest

Se considera que una gestación es prolongada cuando alcanza las 42 semanas de duración, 294 días o 14 días después de la fecha probable de parto. Se calcula que se produce en aproximadamente un 10% de los embarazos.

La mayoría de las mujeres (8 de cada 10) inicia el parto de forma espontánea o rompe la bolsa antes de las 41 semanas de gestación. El resto alcanzan las 41 semanas sin inciar el parto. Los factores que favorecen esta situación son desconocidos, aunque las gestaciones prolongadas se dan con mayor frecuencia en mujeres primerizas, edad avanzada (madre mayor de 40 años), sobrepeso/obesidad y feto masculino. También si ya se ha presentado una gestación prolongada en un embarazo previo.

Para diagnosticar una gestación prolongada, lo más importante es la datación correcta de la edad gestacional. La ecografía del primer trimestre es el mejor método.

¿Existen riesgos?

A partir de las 41 semanas de gestación se incrementa el riesgo de morbi-mortalidad materna y perinatal.

¿Qué puedo hacer?

Se deben seguir las recomendaciones dadas por su ginecólogo. Los controles se siguen de forma periódica, pudiendo tomar una actitud expectante o programar una inducción a partir de las 41+/- 3 semanas según cada caso.

Se recomienda realizar la Maniobra de despegamiento de membranas amnióticas. Esta maniobra también es conocida como Maniobra de Hamilton. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), la define como método de inducción del parto mecánico. Consiste, mediante un tacto vaginal, en introducir un dedo entre el cuello de útero y la bolsa amniótica, realizando un movimiento giratorio, a fin de despegar las membranas amnióticas. Su eficacia no ha sido bien establecida, aunque se relaciona con la producción de prostaglandinas naturales, que favorecen la maduración del cuello uterino y el inicio espontáneo del parto en los días siguientes.

Esta maniobra también conlleva una serie de riesgos que deben ser explicados, como rotura prematura de membranas, hemorragia en casos no diagnosticados de placenta de insercion baja, malestar en la madre en el momento de su realización o aparición excesiva de contracciones uterinas.

Lo más importante es que ha de realizarse siempre con el consentimiento expreso de la mujer, después de haber sido asesorada e informada de las posibles opciones, riesgos y beneficios de la realización de esta maniobra.

La estimulación del pezón actúa sobre la hipófisis posterior liberando oxitocina, lo que podría reducir la incidencia de embarazos prolongados.

¿Qué opciones existen?

Como hemos dicho anteriormente, se pueden tomar dos opciones:

  • Actitud expectante: Esperar hasta la semana 42 semanas a que se inicie el parto de forma espontáea, con controles ecográficos y monitorización fetal cada 48-72h. Si llegados a las 42 semanas, no se produce el parto, se programará una inducción.

 

  • Programar una inducción a las 41 semanas o incluso antes en gestantes de riesgo. Se emplean medicamentos para conseguir contracciones uterinas y con ello se desencadena el parto. Aunque la inducción es un procedimiento bastante utilizado y sus riesgos no son elevados, pueden presentarse complicaciones que conlleven a la realización de una cesárea.

Una vez informada, es la mujer la que puede decidir entre una opción u otra

Vía: Buena salud

 

 BIBLIOGRAFÍA:

  • Guía de Práctica Clínica del Centro de Medicina Maternofetal y Neonatal de Barcelona (BCNatal): Hospital Clínic – Hospital de Sant Joan de Déu. Disponible en: https://medicinafetalbarcelona.org/protocolos/es/obstetricia/gcp.html
  • SEGO. Protocolos asistenciales. Embarazo cronológicamente prolongado. 2010.
  • AEPED. Embarazo Prolongado. RN posmaduro. Protocolos 2008.

Ana Casanova y Lele Ramírez. Matronas

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