Hoy queremos dar las gracias a nuestra amiga Mar por compartir con todas nosotras su preciosa historia. Esperamos que la disfrutéis.


Primero voy a hablaros un poco de mí…

Mi nombre es Mar, tengo 31 años y acabo de ser madre de Víctor, que está a punto de cumplir 15 meses. Siempre me he caracterizado por ser una persona bastante práctica y no demasiado profunda o espiritual, me gustan las cosas simples, sencillas, el silencio, lo natural, los animales, en especial los perros, la ecología, la tranquilidad…

Me hacía ilusión quedarme embarazada, lo hablé con mi marido y estuvimos de acuerdo en dejar de tomar precauciones… a los pocos meses sucedió…. Y me invadió el pánico… tenía miedo del embarazo, miedo de que un ser creciera dentro de mí y sobre todo miedo de parirlo…

Por suerte un día de camino a casa pasé por delante de un local donde ponía, entre otras terapias “HIPNOPARTO”, y entré a preguntar. Me animé y con solo una sesión Esther Navarro ME CAMBIÓ LA VIDA! Pasé de estar aterrorizada ante la llegada del parto a estar ilusionada, tranquila y feliz…. Varias sesiones grupales después llegó el maravilloso día, aquel en el que dí a luz a mi maravilloso bebé….

Me convertí en una persona espiritual , porteadora, colechadora, fan de la lactancia materna, y la madre mas orgullosa y feliz del mundo…

Orgullosa de mi, de mi logro, de ser mujer, de lo bien que lo había hecho, de lo que me estaba esforzando, y también orgullosa de mi hijo, de lo bien que colaboró en el parto, de lo bien que se portaba, de lo bonito que era, sentía FELICIDAD ABSOLUTA!

Ahora voy a hablar brevemente de mi parto

El parto no fue fácil en absoluto, a modo de resumen diré que ingresé con dinámica de parto la noche de Nochebuena y no nació hasta el día 27. Rotura de bolsa parcial que obligó a que fuera un parto inducido, de 18 horas, con 5 de expulsivo! Una locura vamos…

Tantas horas que estuve allí, me atendieron muchas personas distintas, una matrona y una ginecóloga me trataron mal, un matron y otra gine me trataron maravillosamente, y el resto me trataron muy bien. Elegí el Hospital La Plana buscando un PARTO RESPETADO y lo tuve. No fue el parto deseado pero estuve feliz y sonriente todo el tiempo.

Ahora es cuando voy a hablaros de mi experiencia con la lactancia materna:

A raíz de empezar con la técnica de Hipnoparto, descubrí mi lado espiritual, tenía ganas de tener a mi bebe en brazos, de besarlo, tocarlo, abrazarlo, mirarlo, y, no sé porqué de amamantarlo. De hecho era lo que más ilusión me hacía. Tal vez porque me he criado con una foto de mi madre dándome el pecho colgada de la pared de mi casa, o tal vez no, no lo se. Hacia el final del embarazo, solo de pensar que por fin tendría a mi bebé dándole el pecho tenía contracciones.

Nada más dar a luz, vino una mujer, asesora de lactancia a la sala de dilatación donde yo estaba para ayudarme con el enganche, me pareció muy brusca y con mucha prisa, me hizo además mucho daño en el pecho apretujándolo sin motivo. No dije nada pero lo pensé…

Mi hijo nació a la 1:55 am, me dijeron que teta a demanda, y que si no pedía en unas cuantas horas que no pasaba nada pues es normal tras un parto tan duro que estén cansados; hasta las 8 de la mañana no pasaron a verlo, y fue entonces cuando se dieron cuenta de que su temperatura era de 34ºC, por eso no pedía teta, tenia hipotermia…

Se lo llevaron a darle calor en unas lámparas especiales y cuando lo trajeron dijeron que lo pusiéramos piel con piel. Lamentablemente yo me encontraba tan mal que no podía hacerlo, lo hizo el padre.

Cuando por fin desapareció el efecto de la epidural (que en principio no quería ponerme pero que me explicaron durante el parto que debía de ponérmela pues llevaba muchas horas y no dilataba y quedaban pocas horas para el límite máximo permitido y me la tendrían que poner igualmente para hacerme la cesárea para que no hubiera sufrimiento fetal), pude por fin coger en brazos a mi hijo y ponérmelo al pecho, eso fue unas 8-10h después del parto.

El no poder ponérmelo con frecuencia al pecho sumado a mi agotamiento físico, que era tal que yo no era capaz de generar leche (perdí 13kg en 4 días), el bebé perdió mas del 10% de su peso y el pediatra además decía que mi hijo con microretrognatia era posible que no pudiera succionar correctamente….

Me trajeron un biberón, no se lo dí…

Por ser las fechas que eran, por vivir a solo 4km del hospital, porque el pediatra vió voluntad en mi de darle el pecho, porque me comprometí a regresar al día siguiente y porque mi bebé nació con casi 4kg de peso, me dejó que me fuera a dormir a mi casa sin darme el alta definitiva…

Aquella noche yo seguía con una fiebre altísima (que empezó intraparto), y le dí biberón, dos o tres tomas, pues la vida de mi hijo corría peligro…

Cuando desperté por la mañana tras haber dormido por fin en mi cama, SORPRESA!, mis pechos estaban enormes! Por fin podría amamantarlo! Cuál fue mi sorpresa de que no fue así…

Aquel día tenía que volver al hospital, allí tuve la suerte de que me atendió una maravillosa asesora de lactancia, me explicó que había tenido lo que se conoce como “Subida de la leche” o “ingurgitación”, y tenía el pecho tan duro que mi bebé con microretrognatia no podía succionar. Me intentó sacar leche con el sacaleches automático que tienen en el hospital, pero no había manera, me tuvo que hacer la extracción manual, que dolor!.

A medida que me iba sacando me explicaba que tenía mucha leche, que no tendría problemas, que no me preocupara. Se lo explicó también al pediatra que no estaba muy convencido…

A mi marido le explicó como tendía que “ordeñarme” los próximos días, y además nos explicó que los bebés tienen lo que se conoce como “memoria reciente”, las últimas mamadas habían sido frustrantes para él, y por lo tanto estaba relacionando la teta como algo malo.

Para evitar que eso fuera a mas, y convertir el pecho en algo placentero para el bebé, me dieron una jeringuilla grande con una sonda y me explicaron cómo colocar al bebe al pecho y la sonda por la comisura de su boquita para alimentarle. Así lo hicimos en casa durante una semana (le daba de mi leche casi siempre). Aquella semana fue durísima, pues la extracción manual era muy dolorosa y yo intentaba seguir los consejos de colocación del bebe al pecho que me había dado el pediatra (cogerle al niño la mandíbula de abajo y hacer fuerza para colocarlo en una manera determinada…. El niño lloraba y no funcionaba…)

A la semana o así decidí empezar a seguir mi instinto, confiar en la sabiduría del niño y dejarle que se enganchara al pecho como quisiera, eso sumado a que los pezones no estaban tan requeteduros, todo empezó a funcionar correctamente.

Poco a poco empezó a ser algo natural, sin sondas, sin lloros, sin estrés, algo bonito… placentero!

Fue entonces cuando empecé a experimentar el “amor de madre”, sentada tranquilamente en el sillón de lactancia de mi casa, con todo el tiempo del mundo, con mi maravilloso logro entre mis brazos, dándole calor, alimentándolo con mi propia leche, viendo como se quedaba de saciado y feliz después de cada toma… LO MAS BONITO DEL MUNDO MUNDIAL!!!!

Me quedé muy dolorida del parto, con movilidad reducida, sin poder agacharme… de hecho aún me duele el pubis y las caderas, hace poco me han hecho una resonancia magnética y estoy en tratamiento osteopático desde el parto.

Cuando al mes de nacer Víctor pude empezar a caminar, asistí a las reuniones de lactancia del ambulatorio, donde estuve arropada por Ana Casanova, mi matrona, y las madres con las que había compartido charlas y gimnasia para embarazadas.

Por aquel entonces ir a esas reuniones era lo mejor del mundo, poder ir sola me hacía sentir autosuficiente, y allí me hacían sentir arropada, tranquila, comprendida, querida… veía como mis sentimientos, a veces maravillosos a veces duros, eran algo normal, me resolvían las dudas en cuanto a la lactancia y los pequeños problemas y dudas que me fueron surgiendo, todo ello aumentaba mi autoestima, tan delicada por aquellos entonces.

Tras una primera semana duríiisima, he de decir que mi lactancia ha sido muy sencilla, la microretrognatia diagnosticada no influyó para nada (de hecho ojalá no la hubieran detectado, habríamos sido más felices), y tuve leche más que suficiente para mi hijo. Nunca he tenido grietas, una vez una ampollita, cuando le salió su primera pala que se me clavaba en el pezón, un par de veces casi mastitis, pero enseguida me aconsejaron y no fue a más.

Mi hijo desde el principio mamaba 10 min de cada teta cada 3h de día y cada 4h de noche, era yo la envidia de los grupos de lactancia jejeje.

La famosa crisis de crecimiento que se da en torno a los tres meses en mi caso empezó el día que Víctor cumplió 2 meses; durante 10 días estuvo mamando cada 2h de día y de noche para aumentar mi producción.

Desde ese momento y hasta el año de vida mas o menos ha estado mamando cada dos horas de día y por la noche cada 4 o 5h. Cosa que no me ha importado en absoluto, pues cada vez las tomas han sido mas cortas (a veces en 3min ya esta) y seguiamos “a la marcha”. Además repito, al ser algo placentero por ambas partes no había ningún problema.

Mi hijo no ha enfermado nunca, un par de veces ha tenido un poco de moquitos pero no ha ido a mas, con media cebolla cortada en la mesita de noche solucionado, estoy convencía de que ha sido gracias a la lactancia, pues yo me he constipado este año más que nunca en mi vida, hasta he tenido la gripe por primera vez en mi vida, y el nene no ha enfermado, creo que le he pasado los anticuerpos a través de la leche.

Lo que si que nos ha pasado es que antes incluso de introducirle el huevo en su alimentación de forma consciente (las trazas de huevo están por todas partes y yo no lo sabía), desarrolló alergia al huevo.

A los 11 meses de vida (empezamos la alimentación complementaria a los 7 meses), dejó de querer comer comida, rechazaba todo alimento, solo quería tomar lechita de mamá, durante mas de un mes no quiso probar comida sólida, por suerte le he podido dar el pecho siempre que ha querido.

Estuvimos 4 meses sin ganar peso (menos mal que íbamos sobrados con un percentil 87, que se redujo a 50), y por las noches también quería pecho cada dos horas pues le dolía la tripita, mi producción volvió a aumentar al máximo pero algo no iba bien. Empezamos a hacerle pruebas de alergia, descartamos alergia a la proteína de la leche, al gluten y dio positivo en huevo y pescado.

Tres semanas después de la última prueba de alergia todo empezó a ir mejor, pues retiramos de su alimentación y de la mía todo tipo de alérgeno, hasta las puñeteras trazas, y poco a poco empezó a ganar peso, a dormir “quieto” y a no tener dolor de tripita.

Doy las gracias a todas las personas que me han ayudado con la lactancia materna, a mi madre, a mi marido, a la asesora de lactancia del Hospital de la Plana que me atendió, a la asesora de lactancia Patricia López, a las matronas Ana Casanova y Loli Moreno y al grupo de madres que han compartido esta maravillosa experiencia al mismo tiempo que yo, que han compartido vivencias y me han dado muchos y muy buenos consejos. GRACIAS A TOD@S!

Imagen: Tatyana Tomsickova


 Termino con una reflexión:

¿Por qué doy de mamar?

Doy de mamar porque puedo

Doy de mamar porque es lo mejor para mi hijo

Doy de mamar porque me gusta

Doy de mamar porque he recibido el apoyo familiar necesario

Doy de mamar porque he tenido la suerte de contar con un asesoramiento profesional estupendo

 Mar y Víctor


Si alguna de vosotras quiere contar su historia, solo tiene que enviarnos un correo a hola@ayudanosquesomospadres.com

Ana Casanova y Lele Ramírez. Matronas

Compártelo

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    About ayudanosquesomospadres